Creo que voy a seguir escuchando Depeche Mode.
domingo, 6 de julio de 2014
Hoy decidí sorprenderme con algo de música que no había escuchado para acompañar mi lavado de loza. Puse Depeche Mode y encontré que era relajante y oscura pero ondera al mismo tiempo. ¿Muy mutante? Ni tanto, yo creo. Está bien piola. Después pensé en lo que me había perdido en cuanto a música. Después pensé que, de haber estado en un liceo municipal y no en un colegio de curas, hubiera escuchado más cosas, tendría mejor oído más allá del típico Metallica, Chancho en Piedra y Red Hot Chili Peppers. Pero después pensé que probablemente no me hubiese ido tan bien en la PSU y estaría quizá haciendo otra cosa. Después pensé que la vida puede ser cruel, pero no porque nos pasen cosas malas, sino porque ofrece las cosas buenas junto con las malas o las más o menos. Después pensé que quizá lo que acontece en el mundo no es bueno ni malo, ni tampoco más o menos. Después pensé: ¡puta el güeón indeciso! Después se acabó la loza que lavar, me sequé las manos y terminé de escuchar el álbum acostado.
Creo que voy a seguir escuchando Depeche Mode.
Creo que voy a seguir escuchando Depeche Mode.
sábado, 5 de julio de 2014
Igualitos: Jack Sparrow y Lope de Aguirre
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| Encuentre las diferencias |
El otro día vi Aguirre, la ira de Dios (1972) y encontré que el protagonista, interpretado por Klaus Kinski se parecía a Jack Sparrow (o más bien al reves, o mutuamente). Obviamente el pirata es un personaje de Disney, con toda la sanitización moral que ello implica, pero en cierto modo ambos son personajes egocéntricos, carismáticos, casi antihéroes. Ambos están a la siga de un sueño personal, llegando a rozar el absurdo.
Bueno, y además de eso, caminan raro y son capitanes de barcos. Aunque uno dirija una balsa de palos a la empresa incierta de El Dorado y el otro casi nunca pise la borda de la nave de locos que es su querido Perla Negra.
martes, 1 de julio de 2014
La mesa
El año pasado, para la primera vuelta de las elecciones, me tocó mi antigua escuela donde estudié hasta cuarto básico, la 46 Italia. No había vuelto a entrar desde que me fui, aunque sí había visto cómo en los últimos años se había ampliado hasta abarcar todo lo que era la Feria Libre de Rahue.
Eché un vistazo, quizá inconscientemente esperaba encontrarme con algún ex compañero. Obviamente, la escuela estaba bastante cambiada por dentro, aunque para alguien que estuvo tanto tiempo jugando en su patio, el espacio se sentía igual, lleno de olores, sonidos y el agua. La ampliación y los cambios parecían una mano de pintura esparcida sin cuidado sobre un relieve de madera.
Precisamente con algo así me encontré al poco rato. Al entrar al cubículo de votación y estampar la raya, rompí un poco la papeleta. La mesa era irregular. La miré y vi que tenía escrito una chorrera de frases. Los típicos monos y consignas de amor, de odio, de sexo, de aburrimiento.
Yo estube aquí. Pico. Nirvana. Karen y Alexis S/A P/S.
lunes, 12 de mayo de 2014
Miento
Procuro callar para no mentir
y aun así miento al respirar
miento y traiciono
cuando digo que sí
que no estoy de acuerdo
o que voy en camino
que ya voy a llegar
Cierro la boca
pero la tentación me hace cosquillas
y vuelvo a mentir
impunemente
dulcemente
De puro dañino
y por capricho irresponsable
escupo nuevamente mis palabras mundanas
vuelvo a herir tu piel
y tú vuelves a sangrar agua
yo atajo una sonrisa en la comisura del labio
y me río en la oscuridad
¿Acaso no te has percatado
que no hay de qué caer en la cuenta?
Las hojas se siguen estrellando contra el suelo
luego de planear con torpeza
y sin ningún itinerario.
y aun así miento al respirar
miento y traiciono
cuando digo que sí
que no estoy de acuerdo
o que voy en camino
que ya voy a llegar
Cierro la boca
pero la tentación me hace cosquillas
y vuelvo a mentir
impunemente
dulcemente
De puro dañino
y por capricho irresponsable
escupo nuevamente mis palabras mundanas
vuelvo a herir tu piel
y tú vuelves a sangrar agua
yo atajo una sonrisa en la comisura del labio
y me río en la oscuridad
¿Acaso no te has percatado
que no hay de qué caer en la cuenta?
Las hojas se siguen estrellando contra el suelo
luego de planear con torpeza
y sin ningún itinerario.
martes, 6 de mayo de 2014
Balada para un caballo, de Jorge Pimentel
Jorge Pimentel es un poeta peruano, fundador del grupo de vanguardia literaria Hora Zero en el año 1970. Resulta que hace un tiempo venía escribiendo un cuento-poema sobre un caballo, hasta que me topé con un poema llamado “Balada para un caballo”, escrito por don Jorge en 1973 (incluido en su poemario “Ave Soul”). Lo encontré tan bueno que dejé de escribir mi versión ambientada en el Wallmapu porque él ya la había escrito. Así es, en un extraño caso de retroplagio, este caballero escribió el poema que a mí se me ocurrió 40 años después. Obviamente, a él le quedó mucho, muuucho mejor. No por nada es un máster de las letras peruanas. A mí que no me gustan mucho los caballos, encontré sublime la voz del animal en esta balada. Creo que así hablan y piensan muchos caballos realmente.
Voilá:
Bueno, eso era una lectura que hizo don Jorge de su creación. Ahora sí, aquí va, en escrito:
Voilá:
Bueno, eso era una lectura que hizo don Jorge de su creación. Ahora sí, aquí va, en escrito:
lunes, 5 de mayo de 2014
Cómo llegué a la antropología
Me escapé de inglés porque consideré que sabía suficiente.
Me escapé de matemáticas porque dos más dos siempre daba cuatro.
Me escapé de derecho para no hacer lo que todos esperaban.
Me escapé de pedagogía porque estaba saturado de doce años de escolarización.
Me escapé de lenguaje porque siempre dejo los libros a medias.
Me escapé de historia porque soy malo para las fechas.
Me escapé de psicología para no confirmar en el DSM IV-TR mis sospechas de locura.
Me escapé de filosofía por el miedo a vagar eternamente en las ideas.
Me escapé del sacerdocio porque ya no creía en Dios y porque no hubiera cumplido el voto de abstinencia.
Me escapé de todo eso y al momento de inscribirme me metí a antropología.
“Es una carrera muy bonita”, me dijeron algunas personas en quienes había buscado orientación vocacional.
“Es una carrera para ricos”, dijo alguien por ahí cuando ya iba embarcado en segundo año.
¿Estaría mejor en otro lado? No hay forma de saberlo. Quizá en todos los caminos hay piedras. Y a pesar de que nuestras decisiones sean “objetivamente” buenas o malas, creo que la disposición y el ánimo tienen mucho que ver en el disfrute y el gozo de la vida. Quién sabe.
Me escapé de matemáticas porque dos más dos siempre daba cuatro.
Me escapé de derecho para no hacer lo que todos esperaban.
Me escapé de pedagogía porque estaba saturado de doce años de escolarización.
Me escapé de lenguaje porque siempre dejo los libros a medias.
Me escapé de historia porque soy malo para las fechas.
Me escapé de psicología para no confirmar en el DSM IV-TR mis sospechas de locura.
Me escapé de filosofía por el miedo a vagar eternamente en las ideas.
Me escapé del sacerdocio porque ya no creía en Dios y porque no hubiera cumplido el voto de abstinencia.
Me escapé de todo eso y al momento de inscribirme me metí a antropología.
“Es una carrera muy bonita”, me dijeron algunas personas en quienes había buscado orientación vocacional.
“Es una carrera para ricos”, dijo alguien por ahí cuando ya iba embarcado en segundo año.
¿Estaría mejor en otro lado? No hay forma de saberlo. Quizá en todos los caminos hay piedras. Y a pesar de que nuestras decisiones sean “objetivamente” buenas o malas, creo que la disposición y el ánimo tienen mucho que ver en el disfrute y el gozo de la vida. Quién sabe.
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