viernes, 13 de noviembre de 2015

Elogio de la onicofagia

Hoy hablaré un poco de uno de mis vicios más odiosos pero a la vez más caros: la onicofagia o, en español llano, comerme las uñas.

Todo comenzó con una amiga que en segundo o tercero básico me enseñó esta mala costumbre. Claro, en vez de enseñarme a aspirar neoprén o a tatuarme con aguja de coser y lápiz pasta, me introdujo al oscuro pero encantador mundo de la onicofagia. Al parecer las grandes amistades sacan lo mejor y lo peor del espíritu humano, sin términos medios.

Junto con la técnica, mi amiga me enseñó además el secreto del aficionado. Secreto que compartiré hoy con usted (sí, usted, estimadx), con el fin de aportar mi granito de arena en la difusión de este mal llamado flagelo que, según diversos estudios etnoepidemiológicos y longitudinales, afecta a muchas personas de todas las edades, géneros, formas y colores.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Película: The Taking of Deborah Logan (2014)

La posesión de Deborah Logan es una película piola que, a través de un estilo de falso documental, parte con el registro del deterioro mental de Deborah, una paciente de Alzheimer por parte de Mia, una tesista de medicina. Ella se traslada junto a su camarógrafo y su sonidista a la laberíntica casa (llena de áticos) de la anciana y su hija, víctima también de los coletazos de la terrible enfermedad como cuidadora de su madre. En pocas semanas y tras una sucesión de hechos paranormales, la filmación se transforma en el registro cada vez más errático y abismal de una posesión envuelta en misterio y ocultismo.

A mi parecer, dos cosas mantienen erguido el armatoste: los efectos visuales y la interpretación de Jill Larson como Deborah Logan. El trabajo de maquillaje está bien pulento, realzando la espeluznante actuación de Larson en las dos o tres pieles de la anciana: la lúcida y huraña, la alienada por el Alzheimer y la poseída. Lamentablemente, la única que le sigue de cerca en presencia escénica es Anne Ramsay como Sarah, la hija emocionalmente desgastada, ya que la actuación de la tesista y su equipo es bien fome (personajes que tampoco tienen un perfil interesante que aportar).

Por este gif llegué a la película.
Lo bacán es que esta película puede llegar a asustar de verdad, aspecto crucial del terror pero pocas veces logrado. Al menos a mi hermana le dio miedo, y le creo porque en general el ritmo lleva una buena escalada (o descenso) en el horror. Sin embargo, yo no me asusté porque soy bien machito y tengo las bolas bien puestas... No, mentira, fue porque la vi acompañado. De todas formas, genera un ambiente bastante propicio para el terror como yo no había encontrado hace bastante tiempo, con películas que prometían miedo pero se quedaban en los sobresaltos y el suspenso, lo que tampoco es malo. Creo que, además de sus aciertos técnicos, esto se debe a la asociación (cuestionable, por cierto) entre enfermedad mental y horror, e incluso entre ésta y la vejez, la fobia a la demencia y a la senilidad tan propia de la cultura occidental, que es aprovechada con astucia y oportunismo para disparar miedo y desazón visceral a lo largo del filme.

Si alguien está leyendo esto, le recomiendo que le dé una oportunidad.

Película: In Bruges (2008)

Según parece, esta película no es tan conocida a pesar de sus galardones, lo que es una lástima porque la encontré harto buena, así que la veo cada vez que se lo muestro a alguien; la última víctima, mi madre.


Traducida como Escondidos en Brujas, funciona como un modesto cuento acerca de dos asesinos (Ray y Ken) que son enviados por su jefe (don Harry) a la ciudad de Brujas (Bélgica) para ocultarse tras una operación fallida. Allí deberán esperar de las siguientes instrucciones que pueden llegar en cualquier momento, y que cuando llegan, abren un conmovedor conflicto de trauma, melancolía, amistad y código de honor.

Digo que lo veo como un cuento porque está bien armadita. En lo chico, tenemos diálogos plagados de humor, que incluso se inmiscuyen en los momentos más dramáticos sin desteñirlos. Y por otra parte, en lo general, despliega una historia de bonitos giros argumentales, y dotando al menos a sus personajes principales de una profundidad psicológica de fácil digestión para uno como espectador (lo que también podría ser visto como eslabón débil).

Las actuaciones principales las encontré precisas: Brendan Gleeson como el afable y veterano Ken, Colin Farrell que presta su cargado acento irlandés y su estilo despeinado al infantil y atribulado Ray, y Ralph Fiennes, maestro como él solo y que incluso se da el lujito de tirarse unos diálogos bien chistosos. Los demás hacen lo suyo para aportar al hilo de la historia.

A pesar de las quejas del lolo Ray, Brujas se muestra aquí como una auténtica ciudad de cuentos de hadas, perfecta para morir como señala don Harry, vieja ciudad medieval bien conservada que encanta por sus luces nocturnas, sus callejuelas de piedra y sus edificios históricos al borde de apacibles canales. Es el escenario perfecto para esta historia autocontenida, una burbuja detenida en el tiempo que permite a sus personajes dar libre curso a sus disquisiciones. Al mismo tiempo, sin embargo, también se presenta como una jaula de la que no se puede escapar, un purgatorio de almas perdidas. Y junto con la metáfora, Brujas se presta como hermoso paisaje tanto para el drama como para las escenas de acción, que no son muchas ni tan intensas ni complejas (aunque sí visualmente cuidadosas y bien maquilladas), pero sí son, por fortuna, persecuciones de a pie, que son el tipo que más me gusta ver.

En fin, creo que me gusta casi todo de ella. Lo único que le criticaría sería el final-final que está medio mamón, pero es parte de mi gusto personal por los finales ambiguos. De todos modos, el conjunto está exquisito.

Eso no más voy a contar para no arruinar el visionado, que desde ya recomiendo con un gran pulgar hacia arriba.

jueves, 15 de octubre de 2015

Película: The Martian (2015)

Esta película se llama Misión rescate, y la boca te queda donde mismo.

La cosa va así: una misión tripulada a Marte falla cuando los sorprende una tormenta y deben realizar un despegue de emergencia, dejando atrás a uno de los integrantes, Mark Watney, presumiblemente muerto. Sin embargo, al día siguiente se levanta de entre la arena cual Lázaro y se enfrenta al hecho de que es el único hombre del planeta rojo. Siendo botánico (no contaban su astucia), se dedica a cultivar su propia comida aplicando trucos macgyverescos al estéril suelo marciano, mientras espera el rescate que se planea desde la Tierra entre dificultades técnicas y burocráticas.

Fui a ver esta peli al cine con mi mami, llevando expectativas muy distintas a lo que resultó en realidad. El título prometía mucho, al menos el original "El marciano", pero creo que éste es uno de los raros casos en que a la película le viene mejor el desabrido título puesto por la distribuidora: "Misión rescate".

(puede haber spoiler)

domingo, 4 de octubre de 2015

Entre los próximos súperestrenos...

Envidia. Terror. Sacrificio. Redención.

Cuando una hermandad se triza, cuando se viola un pacto milenario, el caos total se desata
y mundos enteros son empujados al borde del abismo.


De los productores de Caníbales en Quemeumo y Canción de Amor y Romance en el Huerto

Estudio Special K trae a sus pantallas

T R E N G T R E N G    v e r s u s    K A Y K A Y
UNA HISTORIA MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA

Pronto en su cine favorito

sábado, 3 de octubre de 2015

Muda animal

Los chicos siempre me advertían que no me vaya por Baquedano, que jamás nunca me vaya por Baquedano, que es peligroso, que siempre andan pendejos choros, perros mala leche y cosas raras. A mí me cargaba la calle principal, llena de autos, de postes y paraderos. Llena de gente, apurada y con cara de pico en el día, borracha y escandalosa en la madrugada.

Los Carrera parecía especialmente prendida esa noche, no sé si sería por la fecha festiva o porque yo volvía agotado a mi guarida después de juntarme con unos amigos. El tiempo estaba bueno, sí, el cielo estaba despejado y la brisa era amable, pero tanta vida en las calles me abrumaba. Era imposible pasar piola (mi especialidad). Desde el otro lado de la calle un grupo de universitarios me saludó y empezó a cantar o a bramar, no era mucha la diferencia. Un poco más allá, una pareja ebria me llamaba a palmadas, probablemente con intenciones lujuriosas. Qué asco. Yo estaba cansado, sólo quería dormir, así que decidí ir en contra de las advertencias de mis amigos y bajé hacia Baquedano.

La soledad ejerce sobre mí un efecto apaciguador. Apenas vi la calle desierta mi pecho se relajó, mi visión se enfocó y mi paso se desaceleró. Tenía Baquedano sólo para mí. Caminaba feliz, respirando la frescura de la noche y parando a momentos para mirar las estrellas. No había perros, no había pájaros ni fantasmas. La Vía Láctea me masajeaba el cuello y la vereda me parecía una esponjosa alfombra que guiaba mis pasos hacia mi hogar.

De pronto, vi que dos tipos torcían en la esquina en dirección mía. No me asusté ni me sobresalté. Es más, viéndolos de lejos venir hacia mí, sentí una comunión con ellos al compartir fugazmente la placidez de la noche. Nos sabíamos camaradas anónimos y pasajeros sin siquiera tener que saludarnos o mirarnos. Éramos como esos astros errantes que cada mil años cruzan sus respectivas sendas sin mirarse, sin tocarse ni querer hacerlo, poco más que paisaje el uno para el otro. O eso pensaba yo.